Cuenta Cuentos
418
page-template-default,page,page-id-418,bridge-core-1.0.5,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-18.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.2,vc_responsive

CUENTA CUENTOS

El teatro comienza con uno mismo. Con nuestra imaginación. Comienza en el momento en el que imaginamos ser o estar en una situación mínimamente distinta a la actual. Ahí es cuando comenzamos a interpretar con toda nuestra sabiduría ese rol y  mágicamente comenzamos a experimentar emociones y pensamientos que crean un mundo en el que la única misión es aprender, disfrutar y entregarse en paz a esa experiencia. Vivir un universo bajo la premisa de intentar llegar al fondo y llevar nuestro papel hasta sus últimas consecuencias. Generar empatía. Desvelar los principios que nos hacen felices.

 

Cuando uno se compromete a leer un cuento para otra persona, ha aceptado el juego del teatro. Es su deseo ser narrador, villano y héroe. Ser barco para las palabras y ayudarlas a navegar en el mar de la imaginación y la fantasía. Cuando uno se compromete a contar un cuento a otra persona es porque tiene algo qué decir. Uno se compromete porque desea hacerlo. Porque desea que la vida de los personajes que se escriben dure para siempre, desea que todo aquél que de ellos escuche se sienta impregnado por sus esencias, cambie, crezca y nunca olvide lo que les ha ocurrido. Cuando uno se compromete a leer un cuento para otra persona, se compromete con la cultura y con la educación. Se olvida de cualquier juicio y se convierte en una fuente de preguntas que invitan a la reflexión a través del respeto. Porque es solo a través de la reflexión que nos encontramos a nosotros mismos y olvidándonos de nosotros mismos es que nos encontramos con el otro.

Teatro